
La arquitectura tradicional canaria tiene en Garachico, pueblo que aglutina características rurales y urbanas, numerosos y valiosos ejemplos. En lo que se refiere a arquitectura doméstica, las edificaciones más importantes pertenecen al siglo XVII.
Casa Palacio de los Marqueses de la Gomera
Entre ellas destaca, por la belleza y calidad de su fachada de cantería, la casa palacio de los marqueses de Adeje y condes de La Gomera, situada frente a la plaza de la Libertad y conocida popularmente como Casa de Piedra. Fue construida en la segunda mitad del siglo bajo la responsabilidad de un maestro cantero apellidado Báez Marichal, por encargo de Juan Bautista de Ponte (primer marqués de Adeje) cuya hija, Mariana de Ponte, heredará la casa.
Mariana de Ponte se había casado, en 1664, con Diego de Herrera Ayala (conde de La Gomera). La incorporación de este último título nobiliario a la familia y descendientes del primer propietario ha quedado reflejada en la denominación actual del inmueble. El mismo se vio afectado por las consecuencias de la erupción volcánica de 1706 y estuvo en ruinas durante mucho tiempo. Hoy sólo queda en pie el cuerpo principal de la edificación original.
Casa del Marqués de la Quinta Roja
Cercana a la anterior, en la glorieta de San Francisco, se encuentra la casa del marqués de la Quinta Roja cuyos orígenes datan de finales del siglo XVI. Propiedad primero de la familia Monteverde, la casa fue reedificada por Cristóbal de Ponte y Llarena (primer marqués de la Quinta Roja) en el siglo XVII. Se libró del volcán de 1706, pero un incendio posterior destruirá buena parte del edificio. Nuevamente reconstruido sirvió, entre 1709 y 1749, de alojamiento provisional de la comunidad de religiosas concepcionistas franciscanas.
Casa de los Ponte
La Casa de los Ponte, en la calle dedicada a uno de los más destacados miembros de la familia (Esteban de Ponte, alcalde de Garachico entre 1859 y 1884), es un edificio del siglo XVIII, construido sobre el solar que ocupaba la antigua casa familiar destruida por el fuego en el pavoroso incendio de 1697. Las casas de campo están representadas en Garachico por dos magníficas muestras: El Lamero y La Quinta Roja. Ambas son casas de dos plantas pertenecientes a familias acomodadas, de ahí que formen parte de grandes haciendas.
La distribución y el uso de sus dependencias están relacionados con su función eminentemente agropecuaria (bodegas, graneros, caballerizas, cuadras, etc.). No obstante, como residencia temporal de los señores propietarios, su construcción presenta también elementos cultos propios de las casonas urbanas.
Aparte de las descritas, Garachico posee otras antiguas casonas de los siglos XVIII y XIX que jalonan sus adoquinadas calles y que ponen de relieve, sobre todo a través de sus puertas y ventanas, los ricos trabajos de carpintería característicos del norte de Tenerife.
Importantes son también las muestras de arquitectura popular, reflejadas en las numerosas casas terreras (de un solo piso), con cubierta de teja o azotea, de sencillas fachadas blancas y puertas y ventanas de verde o marrón. En los últimos años muchas de estas casas han recuperado en sus fachadas colores tradicionales (ocres, rojizos, etc.), suprimidos en su día por la uniformidad del blanqueado.